Como urdir paso a paso

Marzo 23, 2015
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Como urdir paso a paso

La urdimbre

1- Preparación y montaje de la urdimbre

Es evidente que no hay un único sistema de preparación de la urdimbre y su posterior colocación en el telar hasta que éste está a punto para empezar el tejido Sin embargo, he optado por desarrollar el que presento a continuación puesto que tanto el orden en que se van realizando cada una de las fases como el desarrollo y sistema que representa cada una de ellas me parecen no sólo los más razonables sino también los que ofre- cen mejores condiciones para un perfecto montaje de urdimbre y por consiguiente mejores resultados en el tejido

  • Proyecto  

Una vez elegido el tejido a realizar se anotan todos los datos necesarios en un papel al que denominamos proyecto de tejido

  • Embobinado

Si el material suministrado viene en madejas es preciso embobinarlo para asi facilitar el urdido

  • Urdido

Los hilos precisos para una determinada urdimbre deberán ordenarse de forma que tengan todos las misma longitud, lo que se consigue con el urdidor

  • Distribución del prepeine

La urdimbre se saca del urdidor trenzándola en cadena Antes de enro- llarla en el plegador hay que hacer pasar y distribuir los hilos por un rastrillo o peine (llamado prepeine) para espaciar los hilos hasta alcanzar la anchura adecuada.

  • El enrollado

La urdimbre se enrolla en el plegador de hilo del telar. Para este proceso se necesita la participación de dos personas o mas si la urdimbre es muy ancha.

  • El remetido por lizos

Los hilos de la urdimbre se pasan por los ojales de las mallas en un orden determinado a fin de alcanzar el ligamento deseado

  • El remetido por peine

Desde los lizos corren los hilos de urdimbre, a través del peine, pasando uno o más hilos por los espacios del mismo En esta operación se consi- gue la anchura de la urdimbre y la separación deseada entre los hilos.

  • Atado y tensión de la urdimbre

Cuando la urdimbre se haya remetido por los lizos y el peine se anudarán los hilos al palo-atador quedando así tensados

  • La armadura

Este montaje comprende dos fases la suspensión de los lizos, según el tipo de telar, y la conexión de los lizos con los pedales.


2- El proyecto

 Ver un modelo de un proyecto

Denominamos proyecto al conjunto de anotaciones que contiene los datos referentes a cada tejido. La forma de redactar el proyecto no importa demasiado pero, en todo caso, debe incluir los títulos necesarios para las anotaciones, siguiendo un orden lógico, por ejemplo: como se ha hecho en el proyecto

En los distintos títulos del proyecto se indican datos como los siguientes, tratados con más detalle en cada apartado:

Artículo

Se especifica el o los tejidos proyectados

Ligamento o técnica

En este apartado se anota el nombre del ligamento o la técnica que vaya a utilizarse y puede añadirse el número de lizos y pedales que requiere el tejido   Ver  Teoría del tejido

Urdimbre y trama

Debe constar la clase de material indicando su numeración y los metros que entran en un kilo, esto último para facilitar el cálculo del consumo de material. Ver Numeración de los hilos

Peine

Se anota la densidad del peine, expresado en palletas por centímetro Además consta en este apartado el número de hilos que han de pasar por las mallas y por los espacios entre las palletas en el peine, expresado en hilos/pall

Orillos

Los bordes de un tejido llamados orillas u orillos, se refuerzan con un mayor número de hilos

Ancho de tejido

En este apartado se anota el ancho proyectado para el tejido.

Ancho de peine

Es la anchura que debe tener la urdimbre en el peine, tomando en cuenta que el tejido tiende a encoger

Número de hilos

El número de hilos para la urdimbre se consigue de la forma siguiente se multiplican los centímetros del ancho de la urdimbre en el peine por el número de hilos por centímetro ( = pall/cm x hilos/pall), y se añade a la suma el número de hilos extras para los orillos

Longitud de la urdimbre

La longitud de la urdimbre se calcula a base de la longitud total de los tejidos proyectados incluidos dobladillos u otros acabados. A la longitud del tejido hay que añadir un 10% debido al encogimiento de la urdimbre originada por la trama. Añadimos además 50 cm para el final de la urdimbre que no pueda ser tejida y 10 cm para el anudado de la urdimbre.

Orden de urdir

Cuando la urdimbre se compone de varios colores se hace necesaria una representación del número de hilos que habrá que urdir de cada color Esta representación que llamamos "orden de urdir" puede disponerse según uno u otro de los dos sistemas que constan en nuestro modelo. El número de hilos de cada color se calcula en base al número de hilos por centímetro y el ancho que se quiere dar a cada color

Representación gráfica

En el proyecto además de los datos indicados habrá una representación gráfica, en papel cuadriculado, de los lizos, pedales y conexión entre ambos (Ver Teoría del tejido)

Cálculo de consumo de material

Es aconsejable completar el proyecto con un cálculo del material necesario para la urdimbre y para la trama.   Ver Numeración de los hilos


3- Embobinado del material de urdimbre

Si el material que debe utilizarse para la urdimbre viene en madejas hay que embobinarlo para conseguir un urdido regular. Hay máquinas bobinadoras de diversos tipos. Pueden ser de madera accionadas por una mani- vela, o de bobina metálica

El material se repartirá en la cantidad de bobinas que requiera el urdido. La madeja se dispone en una devanadora con discos o bien en una devanadora modelo paraguas. Antes de montar la madeja en la devana- dora hay que sacudirla e, introduciendo las manos en la misma, separar los hilos sacudiendo repetidamente hacia los extremos (fig 3 1 ) La madeja suele presentarse ordenada por un hilo centenar que la reparte en varias secciones. En el anudado del centenar se encuentra el cabo pri- mero de la madeja. Antes de colocar la madeja en la devanadora es preciso observar que no vaya ningún hilo en sentido contrario. Como precaución no se debe soltar el hilo centenar hasta que la madeja esté en la devanadora

La devanadora y la bobinadora deben situarse de forma que la trayectoria del hilo desde la primera a la segunda sea recta y libre de obstáculos. En la bobina metálica se hace correr el hilo a través de toda la anchura de la misma desde el principio. En la bobina de madera se empieza en la parte mas ancha y se va enrollando el hilo en secciones de hasta 10 cm de ancho cada una. La parte más ancha de la bobina llevará más capas de hilo que la capa inmediata para así ir disminuyendo sucesivamente.

Urdimbre madeja telar

Fig 31 Manera de separar los hilos de una madeja 38Cuando hay que empalmar una madeja con otra, o si el hilo se rompe, se hace un empalme con el nudo llamado de tejedor aunque si éste resbalase por la calidad del hilo entonces deberá emplearse un nudo llano (fig 35, 36) Fig 32 Devanadora de discosFig 34 Maquina bobinadora Fig 35 Nudo tejedor Fig 33 a) Bobinadora con bobina metálicaFig 36 Nudo llano b) Devanadora de paraguas

devanadora telar madeja bobina

4- El urdidor y la urdimbre

Es la cantidad de hilos y la longitud de los mismos lo que determinará la urdimbre. El urdidor es el aparato donde se ordenan los hilos de la urdimbre que una vez terminada se saca en forma de trenza. Existen diversos tipos de urdidores que se dividen principalmente en dos clases: el urdidor de tambor (fig 37) y el urdidor de marco (fig 50)

Urdidor de tambor telar

Fig 37 Urdidor de tambor A palo fijador B percha de la cruz

Urdidor de tambor

El urdidor de tambor consta de dos bastidores cruzando sus respectivos planos en un centro que forma el eje vertical En la parte inferior del urdidor se coloca un travesaño -percha de la cruz— provisto de tres clavi- jas entre las que pasarán los hilos formando en su ida y vuelta un entre- cruzamiento de los hilos. Cada listón vertical lleva varios agujeros para colocar una clavija de hierro o madera, llamado palo fijador. El recorrido de los hilos que formarán la urdimbre será entre la percha de la cruz y el palo fijador. El tamaño del urdidor se expresa por su perímetro El urdidor más co- rriente tiene una distancia de 75 cm entre los listones verticales y el perímetro es por tanto de 3 m. La altura de un urdidor de estas caracterís- ticas es de aproximadamente 2 m y se puede enrollar sin dificultad hasta doce vueltas y conseguir una urdimbre de 40 m de longitud. En un urdidor de 2 m de perímetro y 120 cm de altura se pueden enrollar como máximo 5 vueltas, lo que supone una urdimbre de 10 m. Si la urdimbre fuera ancha las vueltas quedarían muy juntas, por lo que es preferible repartir la urdimbre haciendo dos o más cadenas.

Urdidor de marco

El urdidor de marco puede ser construido bien como indica su nombre en forma de marco o bien se compone de dos montantes que se colocan verticalmente. Tanto el uno como el otro soportan un cierto número de clavijas de madera, regularmente espaciadas y situadas en líneas vertica- les. Mientras que el urdidor construido en forma de marco tiene que ser colocado y fijado en la pared, los montantes del otro modelo pueden acoplarse al telar o adosarse a la pared. El espacio entre las clavijas de un lado y otro es la medida que sirve de unidad para determinar el recorrido total de la urdimbre, siendo preferible que no sobrepase los 130 cm y, como máximo, los 150 cm, para que la portada de los hilos no se afloje en el transcurso del urdido. La formación de la cruz puede realizarse entre las clavijas laterales o bien entre unas clavijas suplementarias destinadas a ello. El proceso de urdir es similar en el urdidor de tambor y en el de marco. La diferencia principal reside en que el urdidor de tambor es giratorio y la urdimbre se va formando dando vueltas al urdidor, mientras que en el urdidor de marco es preciso llevar los hilos entre las clavijas de un lado a otro. El urdidor de tambor resulta así más cómodo y rápido lo cual compensa sobradamente el hecho de que ocupe más espacio que el urdidor de marco. El urdidor de tambor suele además ser plegable de modo que puede guardarse fácilmente cuando no se utiliza.

Generalidades acerca de diferentes urdimbres

Normalmente se puede urdir y preparar la urdimbre en una sola trenza Sin embargo, es aconsejable repartir la urdimbre en dos o más trenzas 41 cuando es muy ancha o compuesta de distintos materiales.

Urdimbres anchas

Como regla general se divide la urdimbre en varias trenzas cuando la anchura sobrepasa 1 m.

Urdimbres de diferentes materiales

A veces se mezclan hilos de diferente grosor y calidad en una misma urdimbre para lograr un efecto especial en el tejido En este caso hay que calcular el número de hilos de cada material y urdir cada uno por sepa- rado teniendo en cuenta la diferente elasticidad de un material y otro.

Urdimbre para tejido doble

Igualmente se prepara una urdimbre de cada material para tejidos de doble urdimbre cuando las capas son de calidades diferentes, pero si se componen del mismo material se preparan en una sola urdimbre.

Urdimbres de varios colores

La urdimbre compuesta por varios colores se realiza de forma corriente sólo hay que tener en cuenta "el orden de urdir" y cambiar los colores según su representación en el dibujo. Cuando la urdimbre ha sido preparada en dos o más trenzas, por motivo de anchura o diferencia de calidad, se unirán las trenzas antes de enrollar la urdimbre en el telar. Esta unión se realiza en la distribución de la urdimbre en el prepeine

El proceso de urdir

Independientemente de que se utilice un urdidor de tambor o un urdidor de marco hay que atender a los mismos factores, por lo tanto las siguien- tes instrucciones sirven para ambos con unas pequeñas diferencias deta- lladas en la parte referente al urdidor de marco (véase pág 50). Antes de iniciarse el urdido hay que consultar el proyecto del que obte- nemos la longitud de la urdimbre, el número de hilos y el número de bobinas con que debe efectuarse el urdido. Materiales como algodón y lana pueden ser urdidos con cuatro hilos bobinas, pero si es lino no es aconsejable urdir con más de dos por ser este un material resbaladizo y difícil de tensar de forma regular. En algu- nos casos puede resultar práctico urdir con tres bobinas debido al nú- mero en que se repartan los hilos por cambio de color o a que el reme- tido esté ordenado en grupos de tres o seis hilos.

El número de portadas

En base al número de bobinas proyectadas para la realización de la urdimbre se calcula el numero de portadas 42Una portada contiene tantos hilos como el número de bobinas con que se efectúa el urdido. Ejemplo: Si el proyecto indica que la urdimbre tendrá 240 hilos, resultaría un número de 60 portadas al urdir con 4 bobinas (240:4 = 60), o bien habrá que urdir 120 portadas si se usan sólo dos bobinas.

Colocación de las bobinas

Si el material está preparado en las bobinas de madera a las que nos referimos aquí: Embobinado del material de urdimbre, se colocan éstas en el suelo con la parte más estrecha hacia arriba para facilitar la salida del hilo. Otras bobinas, como conos o las llamadas bobinas cruzadas, se colocan en un portabobinas o en una tabla provista de clavos de unos 10 cm de longitud para que se mantengan, (fig. 38). Guiahilos Sobre las bobinas se pone siempre un guiahilos. Éste se puede construir con un listón de madera en el que se atornillan cáncamos o colocando algunos aros de cortina -uno para cada bobina— en una cuerda que penderá sobre las bobinas. Se ha de pasar cada uno de los hilos por un cáncamo o aro observando que los hilos se desenrollen de las bobinas en el mismo sentido y que el hilo corra verticalmente desde la bobina hasta el guiahilo.

hilo bobinas telar urdimbre

(fig. 39). Figs. 38 y 39 Los hilos de las bobinas pasan por las anillas 

La longitud de la urdimbre

Colocadas las bobinas y pasados los hilos por los aros del guiahilo se toman las medidas en el urdidor para saber en qué listón se debe empe- zar a urdir y cuántas vueltas habrán de darse en el urdidor, (véanse las instrucciones especiales para el urdidor de marco). Ejemplo: Si la longitud de la urdimbre es de 12,70 m resultarían 4 vueltas en un urdidor de 3 m de perímetro, más 70 cm que nos da la distancia en la percha de la cruz. Una forma de calcular fácilmente el punto correcto para empezar a urdir es la siguiente: cortar un cordón con la medida correspondiente a la longitud de la urdimbre más 10 cm, fijar el cabo en la última clavija de la cruz y hacer girar el urdidor mientras el cordón sube en espiral. El listón más cercano al final del cordón es el indicado para el principio de la urdimbre y allí se coloca el palito fijador, (fig. 40).

Longitud de urdimbre urdidor tambor

Fig. 40 Un hilo marca la trayectoria de la urdimbre

El urdido

Anudados los hilos que vienen de las bobinas se colocan en el palito, como muestra la figura 4 1 , para iniciar el urdido. Se cogen los hilos en la mano derecha y se los hace correr separados entre los dedos sujetándo- los al cerrar la mano con el índice y el pulgar. Con la mano izquierda se hace girar el urdidor mientras los hilos van descendiendo en espiral en el número de vueltas antes calculados para finalmente llegar a la percha de la cruz donde se realizará un encruza- miento, llamado la cruz, que servirá para mantener el orden de los hilos. Para formar esta cruz se pasan los hilos por la parte superior del primer palillo y por la parte inferior del segundo y tercero. Después se vuelve sobre el tercero y el segundo y se pasa por debajo del primer palillo y tenemos una cruz. Cuando los hilos hayan alcanzado el tercer palillo de la cruz, tenemos una portada. Retrocediendo por la cruz, y subiendo los hilos nuevamente por el mismo recorrido en el urdidor hasta el palo fijador, se ha urdido una doble portada, denominada una vía. En la continuación del urdido hay dos sistemas diferentes para colocar los hilos sobre el tambor. Uno de ellos consiste en poner los hilos sobre la parte superior de los anteriores en el descenso y en la parte inferior de la ascensión de los hilos pero siempre muy próximos a los anteriores. El otro sistema es colocar los hilos debajo de los anteriores tanto al bajar como al subir -lo que se aconseja sobre todo si el material es lino- pues éste tiende a resbalar y deslizarse por el marco del tambor. De vez en cuando deben reunirse fuertemente los hilos colocados.

cruz urdido telar

Fig. 41 Comienzo del urdidoFig. 42 Trayectoria de la cruz

El urdido debe iniciarlo y finalizarlo una misma persona y a ser posible sin interrupción. Es importante procurar que la tensión de los hilos sea siem- pre la misma para evitar futuros problemas al enrollar la urdimbre en el telar.

Urdidor de tambor con cruz de urdido

Cambio de color

Si hay que cambiar de color se sujetan los hilos haciéndolos girar algunas veces sobre el palito y metiendo finalmente los hilos en forma de lazo entre los que ya se han urdido. Ahora pueden cortarse los hilos del color terminado y hacerse un empalme con los hilos del color siguiente. Hecho esto, se tira de los hilos y se deshacen las vueltas hechas sobre el palito para continuar el urdido. Estos empalmes pueden hacerse bien al final o al principio de la urdimbre, es decir, cerca del palito fijador o de la última clavija de la cruz.

Recuento de las portadas

El recuento de los hilos se efectúa en la percha de la cruz de la forma siguiente: se introduce el índice de la mano izquierda junto al primer palillo y el índice de la derecha al otro lado de los hilos cruzados, junto al segundo palillo. Estirando uno de los dedos se suelta una portada y de este modo se hace el recuento dejando escapar alternativamente una portada por el lado izquierdo y otra por el derecho de la cruz. Las portadas contadas se anudan en grupos de número adecuado. Al llegar por ejemplo a 50 portadas se pasa un cordón por cada lado de la cruz. Se anuda el cordón de tal forma que puedan utilizarse los cabos del mismo para seguir anudando las portadas en grupos iguales a lo largo de la urdimbre.

Recuento de portada telar urdido
Fig. 43 Hilos de la portada sujetos en el palo fijador Fig. 44 Recuento de las portadas Fig. 45 Anudado en grupos de las portadas

Atados de la urdimbre

Cuando se ha terminado la urdimbre se sacará del urdidor en una trenza, o cadena, pero antes de ello se ata la urdimbre en varios puntos para mantener el orden de los hilos. Primeramente se anudan los cabos de los últimos hilos alrededor del palillo fijador y se cortan. Si la urdimbre termina en la cruz se anudan los hilos alrededor de la última clavija en la percha de la cruz. Para todos los atados de la urdimbre debe utilizarse un cordón fuerte y de color distinto a la urdimbre. Los atados más importantes son los que se hacen para conservar el encruzamiento de los hilos en la percha de la cruz. La cruz se ata en cuatro puntos, es decir, dos ataduras en cada lado de la cruz. En el final de la urdimbre se hace un atado lo más cerca posible del palillo fijador de modo que la urdimbre quede dividida, es decir, anudando por separado los hilos que pasan por encima y por debajo del palillo respecti- vamente.

Atados de la urdimbre
Fig. 46 Atados de la urdimbre

Además se ata la urdimbre en varios puntos para mantener los hilos bien sujetos. Cuando una urdimbre esté dividida en varias trenzas se deben hacer los atados en los mismos puntos en cada una de las urdimbres. Esto nos ayudará en el control de la tensión de las distintas trenzas al enrollar la urdimbre. Finalmente se ata la urdimbre a unos 60 cm de la cruz dejando los lazos del nudo bastante largos, pues se utilizarán más adelante para fijar la cadena cuando se saca del urdidor. Todos los atados deben ser fuertes y terminados con un lazo normal que fácilmente puede abrirse cuando se enrolla la urdimbre en el telar.

La trenza de la urdimbre

Al sacar la urdimbre del urdidor debe mantenerse tensa, de no ser así resbalará por los marcos y dificultará la realización de la cadena. La cadena o trenza de la urdimbre se forma mediante los siguientes pasos: se hace salir el palillo fijador a la vez que la urdimbre se mantiene estirada con la mano y el urdidor frenado con la rodilla o el pie; A) mientras la mano izquierda sujeta el extremo de la urdimbre, la mano derecha pasa entre las dos bandas de ésta y recoge todo el cuerpo de la urdimbre; B) arrastrando la urdimbre de la mano izquierda sobre la mano derecha se forma el primer eslabón; C) la mano derecha sostiene la urdimbre y la izquierda, ahora libre, se introduce en el eslabón cogiendo el cuerpo de la urdimbre. Arrastrando los hilos en la mano derecha sobre la izquierda se forma un nuevo eslabón. Se sigue así, sucesivamente, cambiando de mano, con lo que se forma la cadena, parecida a una cadena de ganchillo. Al llegar al último cordón -el de los lazos más largos- se cierra la cadena con los lazos del mismo antes de sacar la urdimbre de la cruz.

 Fig. 47 

Comienzo del trenzado de la urdimbre
 Cadena de urdimbre sacada del urdidor
Fig. 48 Durante el trenzado hay que frenar el urdidor con la pierna F¡g. 49 Cadena de urdimbre sacada del urdidor

Urdido en urdidor de marco

Previamente al urdido hay que calcular el número de portadas, colocar las bobinas y pasar los hilos por los aros de un guiahilos igual que se ha descrito para el urdidor de tambor. El recorrido de la urdimbre en el urdidor de marco será entre las clavijas de un lado y otro. Para conocer cuántas idas y vueltas habrá que hacer. se divide la longitud proyectada para la urdimbre por la medida del espa- cio existente entre los laterales.

Ejemplo: Si los laterales están espaciados 120 cm, y la longitud de la urdimbre debe ser 8.5 m se divide 850 cm entre 120 cm (850 :120 = 7). De las 7 vueltas que los hilos realizarán resultará una urdimbre de 8.40 m. A esto se suman aproximadamente 30 cm que nos da la cruz, con lo que tendremos una urdimbre de 8.70 m. También pueden calcularse las vueltas de la urdimbre mediante un hilo o cordón cortado en la medida de la urdimbre, más 10 cm para atados. Anudado este hilo en una clavija, se le pasa de un lado a otro en el urdidor. Obsérvese que a partir del final del hilo habrá por lo menos dos clavijas libres para la futura formación de la cruz. El hilo que servirá de medida y guía del trayecto de la urdimbre debe ser de color distinto para distinguirse de ésta, pues se le conservará en el urdidor como señal en caso de que la urdimbre sea repartida en varias trenzas.

El urdido

Anudados los hilos que vienen de las bobinas y colocados en una clavija del urdidor, puede empezarse el urdido. Se llevan los hilos, bien sujetos entre los dedos, de un lado a otro en el número de vueltas antes calculado. Cuando la urdimbre haya alcanzado su longitud se formará la cruz. Estudiemos para ello la figura 52 y veamos que los hilos van en forma de Z entre las clavijas (numeradas 1 y 2) y que vuelven entre éstas en forma opuesta.

Formada la cruz, retroceden los hilos por el mismo camino de los anterio- res y al llegar a la clavija final se han urdido dos portadas. Al continuar el urdido se ha de procurar que se efectúe con una tensión regular. Mejor que ir de un lado a otro con los hilos es situarse bien, en el centro, entre los dos laterales, y hacer llegar los hilos de uno a otro extremo con un movimiento rítmico de brazo. Si el espacio existente entre los laterales es muy largo, se aflojan los hilos en su transcurso, siendo preferible que la distancia no sobrepase 1.30 m.

En cuanto al recuento de los hilos y cambios de colores se efectúan de la misma manera que se ha descrito para el urdidor de tambor. Igualmente nos remitimos a las instrucciones anteriores para los atados de la urdim- bre y la realización de la cadena o trenza.

Fig. 50 Proceso de urdir en un Fig. 51

 Atados de la urdimbre
Fig. 52 Trayectoria de la cruz urdidor de marco


5- Distribución de la urdimbre en el prepeine

La cadena de urdimbre no puede ser enrollada en el telar tal como sale del urdidor. Hay que espaciar los hilos en forma regular hasta que la urdimbre alcance la anchura deseada.

Un método es el de colocar en el telar un travesaño provisto de clavos -uno o dos por centímetro- y separar el material en grupos entre los mismos. En el método que seguimos, sin embargo, se utiliza un peine y la opera- ción se efectúa sobre una mesa. Para distinguir el peine indicado para el tejido y el que se utiliza para la distribución primera de la urdimbre, denominamos prepeine a este último.

En el prepeine se pasan los hilos en grupos de vías. Una vía comprende la vuelta de dos portadas obtenida en la cruz. Se puede utilizar como pre- peine el mismo peine que se utiliza para el tejido si éste es poco tupido, por ejemplo 4 palletas por cm. Si el urdido se ha efectuado con cuatro bobinas, cada vía -o doble portada- tiene ocho hilos y se pasa una vía cada ocho palletas, siempre y cuando el tejido contenga 1 hilo por pa- lleta. Si el tejido requiere dos hilos por palleta habrá que pasar una vía cada cuatro palletas.

Por otra parte, se puede distribuir la urdimbre en un prepeine menos tupido que el que se utilizará en el tejido, especialmente si este último es muy tupido o el material es grueso, evitando así un desgaste de los hilos. Al elegir un prepeine cuya tupidez sea la mitad de la del peine definitivo se facilita el cálculo de la distribución. Este cálculo se realiza conforme a la regla siguiente: El número de palletas del prepeine se divide por el número de vías.

Una forma sencilla de comprobar que el cálculo se ha realizado correcta- mente es representar gráficamente 10 cm de prepeine y dibujar las vías, señalando así las palletas ocupadas. Deberán coincidir el número de hilos en 10 cm del prepeine con el número de hilos en 10 cm del peine (o del tejido) según el proyecto.

Ejemplos:

1

Peine del tejido: 4 pall/cm-1 hilo por pall.

Ancho en el peine: 50 cm Número de hilos: 200

Urdido con 4 bobinas

N.° de vías (dobles portadas) 200 : 8 = 25 vías

Prepeine: 4 pall/cm

Ancho del prepeine: 50 cm

N.° de palletas en el prepeine: 50 x 4 = 200 palletas

Regla: el número de palletas del prepeine se divide por el número de vías 200 : 25 = 8

Resultado: Cada 8 palletas se pasa 1 vía

2

Peine del tejido: 8 pall/cm - 1 hilo por palleta

Ancho en el peine: 50 cm

Número de hilos: 400

Urdido con 2 bobinas

N.° de vías (dobles portadas) 400 : 4 = 100 vías

Prepeine: 4 pall/cm

N.° de palletas en el prepeine: 50 x 4 = 200 palletas

Regla: 200: 100 = 2

Resultado: cada 2 palletas se pasa 1 vía

3

Peine del tejido: 5 pall/cm y 2 hilos por pall.

Ancho en el peine: 80 cm

Número de hilos: 2 x 5 x 80 = 800

Urdido con 4 bobinas

N.° de vías (dobles portadas) 800 : 8 = 100 vías

Prepeine: 3 pall/cm

Ancho del prepeine: 80 cm

N.° de palletas en el prepeine: 3 x 80 = 240 palletas

Regla: 240: 100 = 2.40

Resultado: 2,40 significa que se pase 1 vía cada 2 palletas, pero en- tonces resulta la urdimbre con 200 palletas = 60 cm de ancho; es decir, sobran 40 palletas.

Las 40 palletas restantes hay que repartirlas espaciadas regularmente a lo largo de todo el ancho, así 80 cm : 40 = 2

El resultado es, pues, pasar una vía cada 2 palletas dejando además una palleta libre cada 2 cm.

Remetido en el prepeine

Puesta la cadena de urdimbre sobre una mesa, se introduce una varilla (fig. 54) entre cada uno de los ojales que forman la cruz (por cada lado de la cruz) y se atan en los extremos dejando un espacio entre ellas de unos 5 cm y utilizando el nudo de la figura 55.

Se coloca el prepeine delante de la urdimbre entre dos soportes. Se precisa también el palo por el que pasarán las vías de la urdimbre por delante del peine. (Ver el apartado sobre el enrollado de la urdimbre en el plegador ):Es una ventaja utilizar un palo de longitud superior a la anchura del telar, pero también puede utilizarse uno más corto.

Se han de quitar todos los cordones que atan la cruz de la urdimbre para que los hilos puedan extenderse en las varillas. Los lazos de la urdimbre deben ser suficientemente largos para que alcancen el palo sin esfuerzo y, si es preciso, se retira la cruz hacia atrás cogiendo la urdimbre con cuidado. Colóquese algo de peso encima de la urdimbre que ayude a mantener los hilos tensos.

Es preciso calcular dónde hay que empezar a pasar los hilos en el peine; por ejemplo, si la longitud total del peine es de 120 cm y la urdimbre es de 80 cm, se resta 80 de 1 2 0 y el resultado, 40, se divide por 2; el resultado final indica que hay que empezar a partir de los 20 cm del extremo. El remetido se hace de derecha a izquierda. Las vías se toman según su orden en la cruz, entre las varillas, y se pasan por el peine con ayuda de un gancho -el pasapeine (fig. 56). Pasadas por el peine se introduce sucesivamente el palo por las vías. Obsérvese que los hilos vienen sin cruzarse, es decir, que los hilos que pasan por encima de la varilla más próxima al peine quedan igualmente por la parte superior del palo. (fig. 57).

Comprobación de la distribución en el prepeine
Fig. 53 Comprobación de la distribución en el prepeine

Enhebrado por el prepeine telar
Fig. 54 Varillas pasadas por la Fig. 55 Nudo para atar las varillas de la cruz Fig. 56 Pasapeine cruz Fig. 57 Enhebrado por el prepeine

La distribución en el prepeine puede realizarse entre dos personas; una de ellas se encargará de proporcionar las vías (siguiendo el orden de la cruz) y la otra las hará pasar por el peine e introducirá el palo. Cuando la operación la efectúa una sola persona se coge una parte de la urdimbre y se mete el brazo izquierdo por la urdimbre. Se mete entonces el pasa- peine y se coloca en él la vía para pasarla por el peine y posteriormente por el palo. Pasadas todas las vías por el prepeine, se ata un cordel de un extremo a otro del palo para que los hilos de urdimbre no puedan salir del mismo.

Dobles urdimbres

Las dobles urdimbres de materiales diferentes y las sencillas formadas por materiales de distinto grosor y elasticidad, se preparan con el urdido de cada material por separado, como aconsejé en el apartado sobre el urdido,

Antes del enrollado en el plegador, se juntan las urdimbres pasándolas en un mismo prepeine. Para conocer el orden de la distribución se hace un cálculo para cada una de las urdimbres basado en el ancho y en el número de vías.

Se utiliza un par de varillas para cada urdimbre. Conservando así las cruces de ambas, se podrán coger por separado los hilos de una y otra, lo que permitirá pasarlos en su lugar exacto al remeterlos por lizos, aunque hayan sido repartidos de forma aproximada en el prepeine. La unión de dos urdimbres en el prepeine puede realizarse en cualquiera de los modos siguientes: se puede optar por distribuir primeramente una de las urdimbres, dejando espacios libres en el peine para seguidamente pasar por ellos las vías de la segunda urdimbre. Se utiliza un palo para cada urdimbre y, una vez terminada la distribución, se pasan las vías en el orden en que vienen del peine por un tercer palo, retirando los primeros. El segundo método, que considero más aconsejable, consiste en colocar las dos urdimbres con sus correspondientes varillas de cruz y se cogen las vías de una y otra urdimbre, sucesivamente, según el orden calculado. En este caso, se meten todos los hilos por un mismo palo.

Posibles errores

Terminada la distribución del prepeine se comprueba que las vías estén bien colocadas en el palo, sin cruzarse. Si la urdimbre es de rayas de diferentes colores, se controlará también el número de hilos de cada color. Si se descubre que faltan algunos hilos, se preparan pequeñas bobinas de hilo que suplen a los olvidados, pasándolos primeramente por la cruz y después por el peine hasta atarlos en el palo. En el caso de que sobren hilos, si no son demasiados, es mejor pasarlos por el prepeine y enrollarlos con la urdimbre pare aplazar su arreglo hasta la fase del reme- tido por lizos.

Puede ocurrir también que se descubra en la distribución del prepeine una equivocación en el número de portadas y, consecuentemente, que la urdimbre sea más estrecha o más ancha que lo proyectado. Para arreglar lo primero habrá que urdir y preparar otra cadena (igual de larga) y añadir ésta a la primera. En el caso de haber urdido demasiados hilos se pueden retirar éstos y aprovecharlos en otra ocasión; para ello se anudan bien los hilos en la cruz antes de sacarlos del prepeine y de las varillas y su separación del resto de la urdimbre se hará a lo largo del enrollado. Los errores en la cruz de la urdimbre son debidos a una incorrecta formación de las portadas.


6- El enrollado de la urdimbre

Antes de iniciarse el enrollado es preciso atender a ciertos detalles en el telar. El plegador de urdimbre debe estar ya preparado con cuerdas.

Los lizos se suben a una altura que permita pasar la urdimbre libremente por debajo de ellos. Si el telar ha sido utilizado anteriormente, se sueltan y quitan todos los atados entre lizos y pedales. Se colocan los lizos en los portalizos, con los que se pueden levantar hasta la altura indicada. Para atar el cordón del portalizos se utiliza un nudo corredizo.

Obsérvese que la vuelta del cordón va alrededor del lazo y que stira hacia arriba al cerrar el nudo. Es conveniente practicar este nudo porque es el mismo que se utilizará en muchos momentos del montaje. La preparación inicial del enrollado se compone de tres fases: colocar el peine en el batán, pasar el palo atador por la urdimbre y trasladar las varillas de la cruz.

Nudo para los paso a la urdimbre portalizos
Fig. 58 Lizos subidos  Fig. 59 Nudo  urdimbreportalizos

Colocación del peine en el batán

Se sitúa el peine y la urdimbre en el batán de forma que la cadena quede sobre el antepecho. En esta operación debe tenerse sumo cuidado en que las varillas de la cruz no resbalen de la urdimbre. Levantando la parte superior del batán, se hace pasar el palo, que con- tiene las vías de la urdimbre, dejándolo caer detrás del batán. El peine se bloquea entre las ranuras del batán, para lo que se debe coger el peine por los extremos a fin de no pillarse las manos con el batán. La urdimbre debe quedar centrada en el batán, para ello se mide la distancia existente entre cada extremo del batán y la urdimbre hasta igualar la longitud en ambos lados.

Paso del palo atador

Las vías de la urdimbre se trasladan al palo atador que está unido con cuerdas al plegador de hilo. Para hacerlo sin dificultad, la urdimbre debe estar lisa y ordenada. Si el nudo que cierra la cadena de urdimbre impide que ésta pueda extenderse, se deshace el nudo. Los hilos se desenredan con una leve sacudida y golpeando ligeramente los hilos con la palma de la mano. El ayudante, si lo hubiera, mantendrá tensa la urdimbre o bien se ata la trenza alrededor del antepecho con un cordón. Para facilitar la operación, si ésta la realiza una sola persona, se apoya el palo que contiene el final de la urdimbre entre dos listones colocados entre el guiahilo y el guiatela, o bien, si los laterales del telar tienen en el centro un soporte vertical, se apoya el palo entre éstos (fig. 61), por lo que se ha recomendado utilizar en la distribución del prepeine un palo cuya longitud sobrepase el ancho del telar. Se suelta ahora el freno del volante del plegador de hilo para estirar con el palo atador las lazadas o bucles de la cuerda en toda su longitud, pasándolas por encima del guiahilo. Se estudian las posiciones de las lazadas que forma la cuerda de manera que, al estirarlas, sigan una trayectoria recta y se separan un poco los hilos de la urdimbre en los puntos que corresponden al lugar de la cuerda. El palo atador se pasa por la urdimbre a la vez que se colocan las vueltas de la cuerda en los espacios marcados. El otro palo, el del prepeine, permanece en la urdimbre y se desliza hacia el peine para utilizarlo en el traslado de la cruz.

Urdimbre bien centrada
Fig. 60 Urdimbre bien centrada Fig. 61 Palo con la urdimbre Fig. 62 El palo pasa por la en el batán apoyado entre los lateralesurdimbre al mismo tiempo que se colocan los lazos de la cuerda

Traslado de la cruz

Para conservar el encruzamiento de los hilos hay que dejar las varillas de la cruz en la urdimbre durante todo el enrollado, lo que, por otra parte, facilita la localización de los hilos que pudieran romperse y su reinserción en la portada correspondiente. Pero las varillas de cruz, que ahora se encuentran delante del batán, hay que trasladarlas detrás del peine. Esta operación se realiza de la forma siguiente (fig. 63):

A)se mantiene la urdimbre bien tensa de forma que la superficie quede totalmente plana. Se sueltan los cordones que atan los extremos de las varillas de cruz.

B) se pone de canto la varilla más próxima al peine y se la acerca a éste. Cuando se haya comprobado que las dos capas, a ambos lados del peine, coinciden,

C) se puede sacar la varilla de la cruz, porque detrás del peine se encuentra el palo del prepeine.

D) Se corre ahora la segunda varilla hacia el peine y se coloca de canto. Tirando suavemente del batán hacia el antepecho se consigue que la cruz de urdimbre aparezca detrás del peine. Se introduce la varilla que se sacó anteriormente en esta nueva apertura.

E) Finalmente se saca la varilla que permanecía delante del batán y se introduce junto al palo. Sustituido éste por la varilla, se retira de la urdimbre. Se anudan inmedia- tamente entre sí las varillas de la cruz dejando entre ellas un espacio de dos a cuatro centímetros aproximadamente.

Posibles errores

El traslado de la cruz puede parecer un poco complejo, sobre todo para el principiante; no obstante, suele realizarse sin dificultad siempre y cuando las capas de urdimbre se separen en caladas limpias y libres de obstácu- los. Los posibles errores en la calada podrán ser de mayor o menor importancia. Por ejemplo, el que alguna portada quede fuera de las vari- llas de la cruz se considerará de poca importancia, al igual que el que dos portadas de hilos vayan juntas sobre las varillas, en un mismo sentido, porque, al fin y al cabo, la función de la cruz no es otra que mantener los hilos de urdimbre en orden, y estos errores pueden corregirse posterior- mente en la fase del remetido por lizos.

Si al poner de canto la primera varilla, según el punto B, se observa en la calada detrás del peine que unos hilos forman una cruz, se debe a que la vía ha sido mal colocada en el palo del prepeine. En este caso no pode- mos aprovechar el palo del prepeine para sacar la primera varilla, sino que habrá que introducir, en la calada conseguida al levantar la primera varilla de la cruz, un listón extra. Trasladada la cruz detrás del peine y sacado el palo del prepeine, el cruce de los hilos quedan junto al palo atador y no entorpecerá el enrollado.

Hay errores que, contrariamente a los descritos, dificultan considerable- mente el enrollado por la tirantez y rotura de los hilos de urdimbre que provocan; en tales casos es preciso corregirlos previamente; quizás el más corriente sea el siguiente: cuando se levanta la segunda varilla para hacer pasar la cruz por el peine (D) puede observarse que algunos hilos se cierran impidiendo que se abra la calada, ello se debe a que se encuentran cruzadas entre sí algunas vías por haberse alterado el orden al pasarlas por el peine. Es necesario sacar estas vías del peine e introducirlas nuevamente en la forma correcta por él y por la cruz. La corrección puede ser laboriosa, sobre todo cuando el error se encuentra en el centro de la urdimbre, pero para una solución más rápida se pueden cortar los hilos de las vías mal colocadas junto al palo atador y, hecha la corrección, anudarlos dejando los cabos lo más cortos posible.

Fig. 63 Traslado de la cruz

El enrollado

Llegada esta fase, precisamos la colaboración de otra persona, pues en el enrollado participan dos o más. Mientras una efectúa el enrollado propiamente dicho, la otra mantiene tensa la urdimbre. Previamente, es preciso ajustar la cuerda hasta que las lazadas tengan idéntica longitud. Se puede mantener la urdimbre bien detrás, bien delante del telar. En el primer caso, después de sacar algunos eslabones de la cadena, se deja correr la urdimbre sobre el antepecho para hacerla salir por encima del guíatela y recogerla finalmente por debajo del plegador de urdimbre (en la parte posterior del telar).

Si la urdimbre se mantiene delante del telar, se pasa sobre el antepecho y continúa por encima del guíatela dándole la vuelta para salir finalmente por debajo de éste. Este sistema facilita la tensión de la urdimbre al pasar ésta por más puntos, pero el primer sistema sigue siendo el más utilizado. En ambos casos la persona que tensa la urdimbre debe echarse lo más hacia atrás posible (puede hacerlo sentado en una silla o en el suelo apoyando los pies en el telar para hacer palanca). Al iniciar el enrollado, se sueltan los anudados de la cadena que impidan que la urdimbre se extienda en todo su ancho. Los hilos de la urdimbre pueden parecemos muy enredados pero suelen ordenarse golpeándolos ligeramente con la palma de la mano.

Se toma fuertemente la urdimbre con una mano mientras los dedos de la otra separan la urdimbre. La urdimbre nunca debe deslizarse entre las manos, sino que avanzan éstas con la urdimbre tanto como sea posible y se detiene el enrollado cuando se precise agarrar la urdimbre más atrás. Debe observarse en cada nueva etapa que, tanto por encima como por debajo de la urdimbre, no queden hilos flojos ni sueltos; si los hubiera, no deben tensarse por separado estos hilos flojos, pues se alargarían más y más y se enredaría aún más la urdimbre, sino que, por el contrario, deben recogerse tales hilos junto a los demás o bien tensar la urdimbre separada en grupos que se unirán una vez ordenados.

Sólo cuando resulta ineficaz el método indicado se peina con suavidad la urdimbre en grupos, con un cepillo; esto es aconsejable tan sólo en casos extremos, pues si bien es cierto que ayuda a ordenar los hilos también lo es que quedarán más desordenados a partir del punto en que la urdimbre se cierra con la mano, siendo necesario repetir la operación una y otra vez a lo largo de todo el enrollado.

Lo más importante en el enrollado es mantener la urdimbre tensada de forma continua y regular. La mayoría de las urdimbres se tensan al má- ximo, especialmente las de lino. Las urdimbres de menos de 1 m de anchura puede manejarlas bien una sola persona, pero si la anchura sobrepasa esta medida se divide la urdimbre por el número de personas que sean necesarias y cada una de ellas se encarga de un grupo; es aconsejable que los participantes cambien de lugar de vez en cuando para evitar que la urdimbre se tense de manera irregular. La persona que dirige el enrollado ocupándose del volante controlará con la mano que la urdimbre mantenga siempre su calidad de tensión y que el batán permanezca en su sitio. También deslizará las varillas de la cruz hacia atrás, impidiendo que llegen al guiahilo, y vigilará por si se rompe algún hilo.

Enrollado de la urdimbre
]Fig 64 Manera de tomar la Fig 65 Enrollado de la urdimbre Fig 66 Varillas de madera en el medida entre el palo y el plegador para proteger la urdimbre travesaño 66

Cuando la urdimbre alcance el plegador, se colocan en éste varillas de madera, una junto a otra, hasta cubrir totalmente la cuerda del plegador en la primera vuelta a fin de proteger la urdimbre. Seguidamente pueden enrollarse algunas vueltas sin colocar varillas, pero, cada cuatro vueltas, por lo menos, debe ponerse una nueva serie de varillas espaciadas para evitar que los extremos de la urdimbre de deslicen hacia afuera y que los hilos formen abultamientos con el consiguiente resultado de una urdimbre de tensión irregular. Si la urdimbre se ha mantenido desde la parte posterior del telar hay que trasladarse y coger el final de la urdimbre en la parte anterior del telar. Se deshacen los últimos atados y se sigue el enrollado hasta que el final de la urdimbre llegue al peine. En esta última etapa se dejan llegar las varillas de la cruz hasta el guiahilo, donde se fijan con un cordón que unirá la varilla trasera con el guiahilo en ambos extremos. Hecho esto, se cortan los hilos a ras del peine y se sacan en mechones que se anudan con una lazada por delante del guiahilos.

La cruz atada travesaño
F¡g. 67 Final del enrolladoFig. 68 La cruz atada en el travesaño y el primer grupo de hilos anudado 


7- Remetido por lizos

Después del enrollado de la urdimbre se pasan los hilos por los lizos siguiendo la representación gráfica -el remetido. Para ello se preparan los ; lizos con el número de mallas necesarias. Se colocan en los portalizos los listones que forman la parte superior del lizo y se meten por ellos grupos de mallas, seguidamente se introducen los listones inferiores por las ma- llas y, sólo entonces, pueden deshacerse sus anudados para espaciarlas. Compruébese que todas las mallas tengan la misma longitud y que los ojales sean idénticos, pues de no ser así se notarían irregularidades en las ; capas de la calada.

Después de efectuar el enrollado se encuentran los hilos de urdimbre colgando sobre el guiahilo; por ello, y para que el remetido pueda hacerse con comodidad, se trasladan los portalizos con los lizos a la parte poste- rior del telar a fin de que estén cerca de las varillas de la cruz donde se buscarán los hilos.

El travesaño del que penden los lizos en un telar de poleas suele ser movible y su traslado se hace cogiéndolo con ambas manos fuera de las cuerdas de los portalizos y acercándolo al extremo posterior del telar.

lizos trasladado telar
Fig. 69 Travesaño con los lizos trasladado a la parte trasera del telar

Para esta operación los lizos deben estar libres de su armadura y bien sujetos en los portalizos. En un telar de contramarcha se desenganchan los lizos de las cuerdas de contramarcha y se colocan uno a uno en los portalizos, situados ahora en un travesaño en la parte posterior del telar. Obsérvese en la figura 69 que el cordón del portalizo da una vuelta extra en el travesaño para evitar que los lizos se muevan.

Si el tamaño del telar lo permite se mete un banquillo dentro del mismo, frente a los lizos, donde se efectúa el remetido. Compruébese que los lizos están a un nivel que resulte cómodo; de no ser así, debe ajustarse la altura con los portalizos. Para estabilizar los listones inferiores de los lizos se pasa por sus extremos un "imperdible", hecho de un hilo de alambre.

El gráfico del remetido

Se interpreta como si estuviésemos frente al telar. El remetido empieza por el extremo derecho y el lizo más cercano al plegador de hilo es tomado por el lizo n° 1. Si comparamos esto con el ejemplar del reme- tido de la figura 70 vemos que el primer cuadrito en el lizo n° 1 está marcado y seguido por marcas en los lizos n° 2, 3 y 4. Se deshace ahora el primer grupo de hilos de urdimbre y se los coge bien tensados con la mano izquierda mientras la derecha busca la primera portada en la cruz. Separar un hilo de la portada para la primera malla del lizo 1. Doblando el hilo, se le hace pasar por el ojal central de la malla con el dedo índice. Puede también utilizarse una aguja de ganchillo, aunque es más rápido el primer sistema una vez practicado. Siguiendo el orden del gráfico se pasan los siguientes hilos en el segundo, tercero y cuarto lizo para empezar de nuevo con un hilo en el primer lizo y continuar repitiendo el orden 1, 2, 3 y 4, lo que se denomina remetido seguido.

remetido y enhebrado de los hilos por las mallas
Fig. 70 Gráfico del remetido y enhebrado de los hilos por las mallas

Los hilos deben pasar libremente y rectos desde la malla hasta pender por delante del lizo más próximo (el 4). Cuando se haya remetido un cierto número de hilos, se ha de controlar que su distribución sea co- rrecta y anudar en grupos los hilos haciendo una lazada que pueda des- hacerse fácilmente si se dejan los cabos largos. En caso de retirar las mallas sobrantes, una vez terminado todo el remetido, no debe olvidarse atarlas en grupos, (fig. 27).

malla en hebrados telar
lig. 71 Manera de coger un hilo Fig 72 El hilo pasa por el ojal de Fig. 72 bis Grupos de hilos ya de la portada la mallaenhebrados


8- Remetido por peine

Esta fase consiste en pasar los hilos de urdimbre por el peine definitivo, el que consta en el proyecto.

El remetido por peine se realiza dentro del telar, en el mismo sitio en que se efectuó el enhebrado de los lizos, y una vez terminado, se coloca el peine en el batán. Durante el remetido se cuelga el peine de los portalizos con cordones de modo que quede horizontal y por delante de los lizos. Es preciso calcular dónde habrá de iniciarse el remetido: se toma el ancho total del peine, se descuenta de él el ancho de urdimbre (igual al ancho en el peine indicado en el proyecto) y se divide por dos el resultado; la cifra final indicará los centímetros sobrantes del extremo derecho y, por tanto, dónde iniciar el remetido. Éste se realiza de derecha a izquierda. Se coge el primer grupo de hilos, se tira de los cabos para deshacer la lazada y se mantienen los hilos en la mano izquierda, tensándolos para apreciar claramente el orden en que vienen los hilos de las mallas. Para pasar los hilos se introduce el pasapeine por debajo del peine, se colocan en aquél el número de hilos indicado y retirándolo, saldrán los hilos por debajo del peine.

Cuando se haya pasado un grupo de hilos se anudan nuevamente con la misma lazada. Es necesario controlar a menudo el remetido, a pesar de lo cual no es extraño equivocarse y dejar palletas libres o hacer pasadas dobles, sobre todo cuando el peine es muy tupido, por lo que no vendrá mal contar con la ayuda de otra persona.

Cuando el remetido se realiza entre dos personas, el peine se coloca sobre los portalizos, entre sus ranuras, donde quedará ligeramente incli- nado. La persona encargada de pasar los hilos por el peine se encuentra detrás del telar, mientras la otra, frente a los lizos, se preocupa de buscar y colocar los hilos en el pasapeine; al hacerlo así, los hilos pasan a la parte posterior del telar por lo que se dará la vuelta al peine antes de encajarlo en el batán.

peine remetido batan telar

Figs. 73 y 74 Posición del peine cuando el Flgs. 75. 76 y 77 Posición del peine cuando el remetido lo efectúa una personaremetido se hace entre dos personas

Colocación del peine en el batán

Terminado el remetido por el peine es el momento de colocar éste en el batán. Si los lizos se encuentran muy altos se bajan con los portálizos. Cuando se observe que la urdimbre no alcanza el batán, se desenrolla en la medida necesaria. Si se trata de urdimbres muy tupidas y de hilos muy finos, éstos pueden tender a desordenarse, permaneciendo entre la cruz y el guiahilo; en este caso se alejan las varillas del guahilo alargando el cordón que los une con el guiahilo. Cuando la urdimbre alcance sin dificultad el batán se levanta la parte superior de éste y se bloquea el peine en las ranuras. Repetimos aquí la conveniencia de coger el peine por los extremos; más de un tejedor se ha pillado los dedos con el batán. Se comprueba ahora con cinta métrica que la urdimbre está centrada en el batán (las medidas se toman desde los extremos de éste hasta la ur- dimbre).

Fig. 78

Manera de colocar el peine en el batán


9- Anudado de la urdimbre

Colocación de los lizos

Antes de anudar y tensar la urdimbre se colocan los lizos en el lugar exacto que les corresponde al tejer. En el telar de contramarcha se cogen los lizos uno a uno y se enlazan a sus respectivas cuerdas que cuelgan de la estructura de la contramarcha.

Las palancas de la contramar- cha han de estar en su posición de descanso con el freno introducido a través de ellas. En un telar de poleas hay que trasladar todo el conjunto de lizos con el travesaño. En esto hay que tener mucho cuidado y vigilar que los lizos no salgan de los portalizos donde deben ser bien colocados. Una vez llevados los lizos a su sitio se comprueba su nivel.

La altura correcta es aquella en que los hilos de urdimbre pasan en línea recta entre el guiahilo y el ojal central de la malla. En un telar de poleas siguen los lizos descansando en los portalizos y hay que comprobar que ambos estén en el mismo nivel.

anudado urdimbre telar

La figura 79 muestra el modo de medir la altura de los portalizos con una cinta métrica.

En el telar de contramarcha se ajustan las cuerdas de ésta hasta que los lizos se encuentren en posición totalmente horizontal y todos tengan el mismo nivel entre sí. Fig. 79 Altura correcta de los lizos y manera de comprobarla

El anudado

Cuando el peine está situado en el batán, la urdimbre bien centrada y nivelados los lizos, se procede a tensar y anudar la urdimbre en el palo atador del plegador de tela. El palo atador está unido al plegador de tela mediante una cuerda del mismo modo que el atador del plegador de hilo

Se coge el palo con la cuerda se pasa por encima del guíatela y se continúa por debajo del antepecho para salir por encima de éste, sobre- pasándolo.

Compruébese que las vueltas de la cuerda están bien situadas en el palo, con la misma distancia que la habida entre los agujeros en el plegador, o bien, en el centro entre éstos, dependiendo ello del sistema seguido al colocar la cuerda. Los volantes deben estar frenados. El atado de la urdimbre debe hacerse con esmero y los nudos han de hacerse repetidas veces, si se precisa, hasta conseguir una tensión igual. El efecto de un atado irregular sería la apreciación de ondulaciones en el tejido.

Una porción de hilos apropiada para anudar mide dos o tres centímetros en el peine, independientemente de que vengan los hilos muy espacia- dos. El atado empieza con un nudo en el centro y otro en cada extremo, con ellos se mantendrá el atador en alto y así se podrá ajustar la cuerda hasta que la distancia entre palo y antepecho coincida en todo el ancho. Se sigue el atado de la urdimbre con grupos a derecha e izquierda del nudo central, alternativamente, hasta alcanzar los extremos. Los hilos se desenredan con un cepillo suave, asegurándose de que se tomen y tensen todos los hilos que contenga el grupo.

Fig. 80 Manera de comprobar la distancia entre palo Fig. 81 Un cepillo suave ayuda a tensar todos los hilos y travesañode un grupo

El atado se hace utilizando uno de los nudos siguientes:

A) Se reparte un grupo de hilos en dos partes cogiendo la parte izquierda por encima del palo atador. Se hace un nudo normal por delante del palo y se pone el pulgar derecho encima del nudo, se dirigen ahora los hilos de la mano izquierda hacia la derecha pasándolos por debajo de los otros hilos para, finalmente, tirar y fijarlos por debajo del nudo.

Manera de atar la urdimbre

B) Se coge un grupo de hilos y se los coloca encima del palo, be reparten los hilos en dos partes y, pasándolos por debajo del palo, se saca una parte por cada lado del haz, para hacer un nudo bien apretado encima de éste.

Figs. 82, 83 y 84  (A) Figs. 85 y 86 Otra manera de 

atar la urdimbre
(B)

Una vez atada toda la urdimbre, se vigila la tensión de los hilos de urdimbre en la parte posterior del telar; se cepilla con cuidado la urdimbre desde el plegador hacia los lizos y, si se observan hilos flojos, se ajusta la tensión en el nudo correspondiente. Los nudos hechos hasta ahora son intencionadamente incompletos con el fin de abrirlos fácilmente para hacer las correcciones oportunas antes de cerrarlos de modo definitivo, lo que se hace con un nudo normal encima del primero.

Si el atado se ha hecho según el nudo A hay que dar uniformidad a la urdimbre; se anuda un cordón en el lado derecho del atador y se pasa cutre la urdimbre por encima de los hilos superiores y debajo de los inferiores, se estira fuertemente y se ata en el extremo izquierdo del atador.

Figs. 87 y 88 Para nivelar los grupos se pasa una

cuerda por la urdimbre

Atado de las urdimbres de lino

Si la urdimbre es de lino no tardará mucho en observarse la dificultad de apretar los nudos, pues hecho uno se afloja otro y parece imposible hacer el anudado con regularidad. El mejor remedio es mojar los cabos de los hilos. Se anuda primeramente toda la urdimbre sin demasiada preocupa- ción por su tensión, se humedecen después los hilos con un paño bien mojado, con ello, se disuelve la cola del lino y los hilos pueden anudarse nuevamente sin dificultad. Al iniciar un tejido de lino se repite el humede- cimiento de los hilos hasta asegurarse de que no ceden más los nudos.

Otro modo de atar la urdimbre

Es el de unirla al palo atador con un cordón largo. Se anuda previamente la urdimbre en pequeños grupos que se dejan Colgando por delante del batán. En un extremo del palo se ata un cordón suficientemente largo para que pueda pasar entre el primer grupo de hilos de la urdimbre, se regresa al palo atador -donde da una vuelta- y se vuelve a recoger el segundo grupo, y así sucesivamente en un recorrido urdimbre-atador y viceversa para finalmente atar el cordón en el otro extremo del palo. Tirando del cordón se tensan los grupos hasta que se consiga en todos ellos la misma tensión y, sólo entonces, se ata el cordón en el segundo extremo de manera definitiva. Fig. 89 Otra manera de atar la urdimbre con un cordón


10- Armadura de lizos y pedales

Terminada la colocación de la urdimbre en el telar sólo quedan por armar los lizos, lo que consiste por un lado en suspender los lizos y, por otra, en conectar los mismos con los pedales.

Estas operaciones son innecesarias en ciertos telares de pedales a mano en los que los lizos reposan entre los laterales en un marco que forma parte del mismo telar, y en cuyo caso los pedales están unidos cada uno de ellos a un lizo de forma que su conexión es fija e invariable.

En telares de mayor dimensión penden los lizos de su parte superior; distinguimos así los telares cuya armadura es de contramarcha y aquellos en que la suspensión de los lizos se logra por medio de poleas.

Telar de poleas

Suspensión de lizos

Para suspender sólo dos lizos es suficiente colocar en el travesaño "so- portalizos" dos poleas y pasar por ellas una cuerda cuyos cabos se anu- dan directamente a los lizos. No obstante, se logra un mejor equilibrio si la conexión entre éstos y las poleas se hace a través de tiralizos-balancines.

Para hacer posible el movimiento de tres o cuatro lizos es necesario el uso de balancines. La suspensión de un mayor número de lizos requiere a su vez pasar el encordelado a través de más poleas. La figura 93 nos muestra en qué forma se suspenden los lizos en razón del número de ellos. Para soportar bien los lizos no deben situarse las poleas ni dema- siado próximas a los extremos ni muy centradas en el travesaño. Estarán en posición adecuada cuando la distancia entre el extremo y la polea sea igual a 1 / 4 parte de la longitud total del travesaño.

Colocadas las poleas, se pasa por ellas una cuerda a la que se atarán los balancines, preparados éstos previamente con un cordoncito formando un lazo y que se atará a la cuerda con el mismo nudo que se ha utilizado para los portalizos.

Para unir los balancines con los lizos se necesitan cordones cortos dobla-79 dos y cerrados con un nudo -dos para cada balancín. Estos cordones se sitúan en los lizos de manera que el atado venga en línea recta desde las ranuras de los balancines hasta el lizo; se baja para ello un balancín hasta el lizo y se separan un poco las mallas para marcar los puntos que corresponda.

Cada balancín está ligado a dos lizos y habrá que estudiar los gráficos que nos muestra la situación de los diferentes atados (figura 93). Los balancines de un lado han de estar en dirección contraría a los balancines del otro lado. Colocados todos los cordones en los sitios que les corresponden, se enlazan a los balancines. Finalmente, se ajusta la tensión de las cuerdas que deben mantenerse rectas, pero no tan tirantes que levanten los lizos.

Para lograr un buen equilibrio hay que prestar atención a cada detalle de la suspensión, es decir, que los cordones que unen lizos y balancines sean de igual longitud, que su posición respete la línea recta y que el número de mallas exteriores a los anudados sea el mismo en ambos lados; se comprueba también que los portalizos -en los que descansan los lizos durante este proceso- están al mismo nivel.

En cuanto a la altura de los lizos dependerá en ciertos casos del ligamento del tejido, pera la más normal es aquella en que los hilos de urdimbre pasan por el centro del ojal de la malla.

Fig. 90 Diferentes maneras de suspender dos lizos Fig. 91 

Poleas y balancines
preparados para la Fig. 92 Lazadas del cordón entre lizo y balancínarmadura de 4 lizos

Fig. 93 Disposición de la armadura para diferentes números de lizos

Disposición de la armadura

Si la urdimbre es muy estrecha en relación con el ancho del telar, puede haber problemas con los lizos que en gran parte sobrepasan la urdimbre y quedan sin el apoyo de ésta. Lo que suele ocurrir en estos casos es que los lizos no suben ni bajan horizontalmente sino que se inclinan, a veces de forma muy molesta, y habrá que recurrir a pequeños trucos para que el tejido vaya bien, por lo que facilito dos soluciones que suelen dar resultado.

Si la urdimbre no es excesivamente estrecha se pueden apoyar los extre- mos de los lizos con cintas de goma elástica. Doblada la cinta, como enseña la figura, con tantas vueltas como número de lizos, se unen y cierran con una cuerda en un lado. Después se cuelgan las cintas del travesaño y se introducen los listones superiores de los lizos, uno en cada vuelta de la cinta.

Otra manera de estabilizar los lizos es atar entre el travesaño guiahilo y el antepecho unos hilos fuertes, por ejemplo, hilo de red. Antes de atar estos hilos en el antepecho se pasan por las mallas a razón de un hilo por cada malla en cada lizo. Los hilos pasarán también por el peine lo más cerca posible de sus extremos; finalmente se atan en el antepecho.

Manera de estabilizar los lizos
Figs. 94 y 95  96 Manera de estabilizar  los lizos con cinta elástica 

Atado de los pedales

En un telar de sólo dos pedales y dos lizos el encordelado es invariable, cada lizo es atado a un pedal y se pisará uno y otro alternativa y sucesivamente. Cuando el número de lizos y pedales es mayor, las cuerdas, al unirlos, quedarían en diagonal como consecuencia de tirar de los lizos hacia un extremo. Para que las cuerdas vayan en línea recta hasta los pedales se provee el telar de palancas, una para cada lizo, que transmitirán la cone- xión entre lizo y pedal. Estas palancas -que denominamos levas- parten de uno de los laterales del telar. El atado de los pedales se efectúa desde detrás del telar o, si las dimen- siones de éste lo permiten, dentro del mismo, sentado el tejedor de espalda al plegador de urdimbre.

Para encordelar los lizos con las levas y unir éstas a su vez a los pedales se utiliza el mismo nudo usado ya al suspender los portalizos; este nudo, (fig. 29), conocido por los tejedores como "nudo de pedal", consiste en atar una cuerda en el anillo que forma otra cuerda.

Primero hay que atar los lizos a las levas; buscar el centro en el batán y separar las mallas en línea recta para señalar así el punto medio de todos los lizos y enlazar una cuerda doblada en cada uno de sus listones inferio- res. Atendamos ahora a las levas para conocer el sitio indicado de unión con el lizo.

Las levas tienen tantos agujeros como el número de pedales con que cuenta el telar, y un agujero más en el centro que sirve para la conexión con el lizo y en el que se coloca una cuerda doblada cuya vuelta asoma unos 5 cm por encima de la leva y que se cierra con un doble nudo normal por debajo de ésta. Se ata ahora el primer lizo con la primera leva y el segundo con la segunda, etc.

La altura de las levas debe sobrepasar un poco su horizontalidad respecto del suelo. A partir de ahora, al hablar de levas se darán por aludidos también los lizos correspondientes, ya que, una vez unidos, actúan simultáneamente.

 Atado de los pedales de un telar de poleas
Fig. 97 Conexión entre lizo y leva

El gráfico

La representación gráfica del atado entre pedal y lizo -la armadura- se encuentra en el cruce de las columnas horizontales, que representan los lizos, con las verticales, referentes a los pedales. La interpretación del gráfico ha de ser siempre igual a como la hacemos situados en la parte anterior del telar, de modo que el gráfico se lee al revés al atar los pedales desde la parte posterior del telar. Llevemos a la práctica el atado que se representa en la figura 98; es una armadura de 4 lizos y 2 pedales para el ligarnento tafetán. Para el encor- delado entre leva y pedal se necesitan en este caso 4 cuerdas de 40 cm de longitud aproximadamente. Los agujeros de las levas adecuados para atar 2 pedales son aquellos que se encuentran más cercanos a ambos lados del atado leva-lizo. Volviendo al gráfico, atendamos al pedal n.° 1 y vemos que los cuadritos que corresponden a los lizos 1 y 3 están marcados en negro, lo que significa que éstos se atarán al primer pedal. Colocamos por ello una cuerda en la leva unida con el lizo 1 y otro en la que corresponde al lizo n.° 3. Del mismo modo se estudian los cuadros marcados para el si- guiente pedal y se colocan las cuerdas en las levas tratándose en este caso de los lizos 2 y 4.

remetido

Para conectar las cuerdas colocadas en las levas con los pedales se preparan estos últimos con lazos de cuerdas de igual manera a como se hizo anteriormente en las levas. Se puede optar por atar dos cuerdas a un mismo lazo y resulta así que para el ejercicio que seguimos sólo hace falta un lazo en cada pedal. En ciertas armaduras de varios lizos, la calada no queda limpia si todas las cuerdas de los pedales se atan con la misma tensión; si esto sucede hay que poner más lazos en los pedales y atar sólo una cuerda en cada lazo.

Las cuerdas de los lizos que quedan más atrás en el telar se dejan más tensas y se va disminuyendo sucesivamente la tensión de las cuerdas de los siguientes lizos para compensar de esta manera el hecho de que al pisar los pedales éstos tiran más fuertemente de las cuerdas correspondientes a los lizos más próximos al tejedor. La altura de los pedales depende del tejedor, pero lo más adecuado es anudar los pedales lo suficientemente altos para que al pisarlos lleguen casi al suelo.

Si las cuerdas son nuevas puede ser difícil que los nudos se mantengan y es corriente que se haya de repetir el atado de los pedales cuando ya se ha iniciado el tejido. Las cuerdas se suavizan con el uso, pero entonces puede ocurrir que se abran o deshilachen los cabos, en cuyo caso las cuerdas pasarán con dificultad por lo agujeros; el mejor remedio es meter los cabos en cola o similar, por ejemplo en laca de uñas.

Telar de contramarcha

Suspensión de lizos

En el telar de contramarcha sólo hay un sistema de suspender los lizos in- dependientemente del número de ellos. El travesaño soportalizos se sustituye por la sobreestructura de la contra- marcha que reposa en los laterales y se suspende cada lizo con su cuerda correspondiente.

Al proveer las cuerdas con un mosquetón y los lizos con un cáncamo en el sitio correspondiente, se efectúa fácilmente el traslado de los lizos desde el portalizos, si han descansado en éstos durante el montaje. Es muy importante comprobar la altura, que debe ser aquélla en que los hilos de urdimbre pasan por el centro de los ojales de las mallas.

El hecho de unir cada lizo a dos puntos en la contramarcha y de pasar cada una de las cuerdas por poleas, favorece el equilibrio al subir y bajar los lizos evitando que se inclinen o bailen como puede suceder en telares con suspensión de lizos por el sistema de poleas.

Fig. 99

Altura correcta de los lizos

Atado de los pedales

Un telar de contramarcha lleva además de las levas corrientes otras más largas situadas por debajo de las primeras. Cada una de las levas largas está encordelada a un balancín por una cuerda que pasa exterior al telar. El número de levas cortas, levas largas y balancines (o palancas) en la contramarcha es igual al número de lizos del telar.

La diferencia entre el atado de los pedales en un telar corriente y el de contramarcha estriba en que en este último se atan los pedales tanto a las levas cortas como a las largas. Cuando la conexión se transmite por una leva corta ésta facilita la bajada de un lizo, mientras que conectado a través de una leva larga ésta le hace subir. Los balancines o palancas de contramarcha deben permanecer cerrados en posición vertical con el freno al efectuarse tanto la suspensión de los lizos como el atado de los pedales.

Primero se unen las levas cortas con los lizos en la manera descrita para el telar de poleas (fig. 97). Las levas largas se unen en sus extremos con las cuerdas de la contramarcha, que pasan exteriores al telar. Ambas levas, cortas y largas, deben quedar en posición horizontal.

El gráfico

Como el anudado se hace con el tejedor situado dentro del telar, detrás de los lizos, no olvide mantener el gráfico al revés para interpretarlo correctamente. Los agujeros indicados para atar un pedal son los que tanto en las levas largas como en las cortas forman una hilera que coincide con la dirección del pedal que ha de atarse. Para un atado de dos pedales lo correcto es utilizar los dos centrales, y para unir éstos a las levas cortas las cuerdas se colocan en los agujeros más cercanos a ambos lados del agujero central en el que se realiza el atado entre leva corta y lizo.

Los agujeros de las levas largas adecuados para los atados son aquellos que se encuentran en línea recta con los utilizados en las levas cortas (que coinciden con la dirección del pedal). Las reglas para el anudado de los pedales en el telar de contramarcha son las siguientes: En las levas cortas se colocan las cuerdas según los cuadraos marcados en negro en el gráfico, los cuales indican los lizos que bajan.

En las levas largas se colocan las cuerdas según los cuadros en blanco que corresponden a los lizos que suben. Antes de anudar las cuerdas se ha de comprobar nuevamente que su situación coincide con el gráfico. Cada pedal contará con un número de cuerdas igual al número de lizos repartidos entre las levas cortas y las largas. Obsérvese que una misma cuerda nunca pasa por ambos tipos de levas, sólo se introduce en una leva, sea corta o larga.

Pueden atarse dos cuerdas a un mismo lazo en el pedal. En el ejemplo que seguimos hay 4 cuerdas para atar a l.os pedales; para ello se preparan dos pedales, cada uno de ellos con dos cuerdas pequeñas en forma de lazo. Para el atado se buscan las cuerdas más cercanas, independientemente de que procedan de una leva corta o larga; no obstante, hay que encontrar entre las levas largas un camino libre para las cuerdas que proceden de una leva corta a fin de evitar que el atado entorpezca el movimiento de la leva larga cuando ésta haya de bajar durante el tejido.

Los nudos para el atado son iguales que los descritos para el telar de poleas; me remito también a lo allí dicho sobre la altura de los pedales.

Fig. 100 Atado de los pedales en un telar de contramarcha vertical; visto desde detrás